Torres Piña se suma al llamado de Sheinbaum a cooperar con Estados Unidos sin ceder decisiones.
Por:Staff El Clarín
Morelia Michoacán a 22 de septiembre del 2026.- La cooperación con Estados Unidos es necesaria, pero debe darse bajo reglas claras y sin trasladar al exterior decisiones que corresponden a México. Esa es la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum a la que se ha sumado Carlos Torres Piña, coordinador de la Defensa de la Transformación y la Soberanía en Michoacán.
El planteamiento parte de una realidad compartida: ambos países mantienen vínculos económicos, sociales y de seguridad que requieren diálogo constante. La discusión, por tanto, no gira en torno a si deben cooperar, sino a los términos de esa cooperación y a los límites que cada gobierno debe respetar.
Sheinbaum ha abordado el tema desde dos escenarios distintos. En Ciudad Juárez, frente a la frontera, reivindicó a México como una nación libre, independiente y soberana. El lugar dio peso a su mensaje: allí se concentra buena parte de la relación cotidiana con Estados Unidos y también se pone a prueba la capacidad del país para tomar sus propias decisiones.
En Sinaloa, en medio de la crisis de seguridad, la presidenta planteó la cooperación para el desarrollo regional y rechazó la injerencia extranjera en asuntos que competen al Estado mexicano. Su posición admite la coordinación, el intercambio de información y el apoyo técnico, siempre que las decisiones dentro del país permanezcan en manos de las autoridades mexicanas.
Torres Piña coincide con esa línea. Su respaldo no plantea una confrontación con Estados Unidos, sino una relación institucional entre iguales, en la que los acuerdos respeten las atribuciones de cada país.
El desafío va más allá del discurso. Para sostener esa posición, México necesita instituciones capaces de atender sus problemas de seguridad. La cooperación internacional puede contribuir a esa tarea, pero su eficacia dependerá también de las capacidades que el Estado fortalezca dentro de su territorio.
Desde Michoacán, donde la violencia hace especialmente urgente esa discusión, Torres Piña respalda una postura cuya prueba estará en los hechos: cooperar con otros países y, al mismo tiempo, conservar la facultad de decidir el rumbo propio.




