Los lobos disfrazados de oveja.

0
466

Por: Agustín Celis

La manera más común de disfrazar las malas intenciones de una persona, es viviendo bajo la careta de la humildad. En la Sagrada Escritura encontramos un texto que nos ayuda a entender: “Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt 7, 15).

En la sociedad encontramos ciertas situaciones que nos dan la oportunidad de analizarla desde el pensamiento de hombres sabios, que vislumbraban los cambios venideros de una sociedad modernizada. Sin embargo, aunque la sociedad cada día se actualice, y en ella se den muchos adelantos científicos y tecnológicos, el ser humano sigue careciendo y le sigue consumiendo la ignorancia y la brutalidad.

Hoy en día escuchamos noticias de personajes públicos, de discursos elaborados desde los curules de la política, personas que nos comparten sus ideales, movimientos que piden se les reconozcan sus derechos, ideologías centradas en pensamientos egocéntricos, grupos que pretenden cambiar los valores por antivalores y comunidades enteras que caen en las redes de lobos disfrazados de ovejas, que recurriendo a la alocución de la libertad, pretenden enraizar sus ideales sin importar el conflicto social.

Hablamos de un conflicto social, cuando los discursos de estrategia tienen como objetivo la descalificación de la persona; cuando las ideologías pretenden suplantar valores y derechos humanos; cuando los medios de comunicación se venden para imponer un antivalor en la sociedad. La pregunta sigue en el aire, ¿dónde están los lobos disfrazados de ovejas?

“Los lobos disfrazados de ovejas”, están en cada ciudadano que tenga malas intenciones  para la sociedad, son aquellos personajes que haciendo uso de su investidura social pretenden llevar a los ciudadanos a los pastos sociales que a ellos les conviene. Hay lobos disfrazados de buenas intenciones que cubriendo su rostro con baños de pureza y humildad, nos despiertan cada mañana con el sonsonete de sus ideales y la imprudencia de sus intereses mezquinos.

Como ciudadano, debemos tener bien claros nuestros ideales, pero también, hoy más que nunca debemos ser más racionales, más críticos y más maduros para identificar inteligentemente los discursos que pretenden aleccionarnos, para ser parte de la telenovela social. No debemos tragarnos todas las mentiras que nos sirven en el almuerzo, cada mañana, no dejemos que con mentiras nos laven el cerebro todos los días.

Hoy más que nunca debemos ser maduros para aceptar la verdad, y no debemos dejarnos atemorizar por la mentira y la maldad. Los valores, serán valores para la humanidad y las mentiras serán mentiras aunque el lobo las presente como verdad.