El Clarín

Concluye el ciclo escolar 2025–2026: El desafío para México ya no es sólo que los alumnos permanezcan en la escuela, sino garantizar que aprendan.

Concluye el ciclo escolar 2025–2026: El desafío para México ya no es sólo que los
alumnos permanezcan en la escuela, sino garantizar que aprendan.

Jul 17, 2026
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Ciudad de México, julio 16 de 2026.
Con la conclusión oficial del ciclo escolar 2025–2026, el Sistema Educativo Nacional
cierra un período en el que cerca de 29 millones de estudiantes de educación básica y
media superior participaron en las actividades académicas en todo el país. Hoy, el reto para México no sólo consiste en ampliar la cobertura educativa, sino en elevar la calidad de los aprendizajes y recuperar la cultura del esfuerzo, la responsabilidad y la excelencia académica.


De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), durante el ciclo escolar
2025–2026 cursaron estudios 23.4 millones de alumnos de educación básica, atendidos por
más de 1.2 millones de maestras y maestros en 231.7 mil escuelas públicas y particulares.
Asimismo, en educación media superior participaron casi 5.5 millones de estudiantes,
acompañados por 421 mil docentes. En conjunto, el sistema educativo nacional atendió a más de 34.5 millones de estudiantes de todos los niveles y contó con casi 2.2 millones de docentes.
Con base en la matrícula oficial de la SEP y en los indicadores nacionales de eficiencia terminal, se estima que al concluir el ciclo escolar aproximadamente 2.3 millones de estudiantes finalizaron la educación primaria, 2.1 millones concluyeron la secundaria y cerca de 1.7 millones egresaron de la educación media superior, lo que representa
más de seis millones de alumnos que concluyeron un nivel educativo durante el presente ciclo escolar.

Estas estimaciones son consistentes con la distribución nacional de matrícula
y los indicadores oficiales de conclusión de estudios.
A pesar de estos resultados, la Alianza de Maestros coincide con diversos
organismos nacionales e internacionales, en que la educación mexicana enfrenta
importantes desafíos.
Según la SEP, la eficiencia terminal (indicador que mide cuantos alumnos concluyen su
nivel escolar en curso) en primaria supera el 95 %, mientras que en secundaria se ubica
alrededor del 86 %. En contraste, la educación media superior continúa siendo el nivel con
mayor vulnerabilidad, donde la conclusión oportuna de los estudios permanece
significativamente por debajo de la educación básica.
La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU) ha
advertido que persisten rezagos importantes en comprensión lectora y pensamiento
matemático, mientras que la OCDE, a través de los resultados de PISA, señala que una
proporción importante de los estudiantes mexicanos no alcanza los niveles mínimos de
desempeño en lectura, matemáticas y ciencias, situación que afecta la competitividad y el desarrollo del país.
Por su parte, el CONEVAL ha documentado que las condiciones de pobreza y
vulnerabilidad continúan siendo uno de los principales factores asociados al rezago
educativo y al abandono escolar, especialmente en comunidades rurales e indígenas.
Además de lo anterior, en los últimos ciclos escolares se ha intensificado el debate
sobre los mecanismos de acreditación y promoción de los estudiantes.
El Acuerdo 11/03/19, así como los acuerdos posteriores emitidos por la SEP para
atender las condiciones derivadas de la pandemia y la implementación de la Nueva
Escuela Mexicana, flexibilizaron diversos criterios de evaluación y regularización.
Asimismo, el Acuerdo 10/09/23 eliminó el requisito de un porcentaje mínimo de
asistencia como condición general para la acreditación en varios grados,
privilegiando la valoración integral de los aprendizajes y estableciendo mecanismos
de regularización académica.
Si bien estas disposiciones buscaron evitar el abandono escolar y garantizar el
derecho a la educación, especialistas, organizaciones de padres de familia y diversos colectivos docentes han manifestado que su aplicación ha generado la percepción de una menor exigencia académica y de una promoción con insuficiente consolidación
de aprendizajes. El consenso entre estos actores no es eliminar las medidas de
inclusión, sino fortalecer los procesos de recuperación académica antes de promover
a los estudiantes al siguiente grado.
Frente a este panorama, La Alianza de Maestros propone:
1. Programa Nacional de Recuperación de Aprendizajes. Diseñar evaluaciones
diagnósticas obligatorias durante el primer mes de clases, Que permitan obtener indicadores fidedignos para la planeación estratégica de rutas de mejora del aprendizaje y establecer
tutorías focalizadas para estudiantes con rezagos en lectura, escritura y matemáticas y una
Promoción vinculada al logro de aprendizajes, para mantener el principio de inclusión
educativa, pero impulsar la promoción de estudiantes con rezagos significativos a la
participación obligatoria en programas de regularización antes del inicio del siguiente ciclo escolar.
2. Sistema Nacional de Alerta Temprana. Implementando plataformas digitales que
integren asistencia, desempeño académico y riesgo de abandono, permitiendo intervenciones oportunas con estudiantes y familias.
3. Un presupuesto basto y suficiente en favor de la educación. Necesitamos entre
el 5 y el 6 % del PIB, para hacer frente a las carencias y necesidades estructurales que
se tienen en cada una de las escuelas del país, además de brindar tecnología, capacitación y mejores condiciones económicas para los maestros.
4. Corresponsabilidad Escuela–Familia. Institucionalizar un programa nacional de
formación para madres y padres de familia mediante diversas sesiones en el año, para el
acompañamiento académico, disciplina positiva, uso responsable de tecnologías y formación
en valores.
5. Fortalecimiento del magisterio. Reducir la carga administrativa de los docentes
mediante la digitalización de procesos y ampliar la capacitación en evaluación formativa, inteligencia artificial, innovación educativa y atención socioemocional.
6. Atención integral al bienestar estudiantil. Incorporar progresivamente psicólogos,
orientadores educativos y trabajadores sociales en las escuelas con mayores índices de violencia, ausentismo y abandono escolar.
7. Publicación anual de indicadores por escuela. Transparentar información sobre
asistencia, abandono, resultados de aprendizaje y eficiencia terminal para orientar decisiones de mejora continua y fortalecer la rendición de cuentas.
Necesitamos impulsar un Pacto educativo global de nivel 3D – Unidad – Encuentro
y Esperanza en favor de la Educación y de México.
El cierre del ciclo escolar 2025–2026 confirma que México cuenta con uno de los
sistemas educativos más grandes de América Latina y con un magisterio comprometido con la formación de las nuevas generaciones.
No obstante, la prioridad para los próximos años debe ser garantizar que cada estudiante no sólo permanezca en la escuela, sino que adquiera los conocimientos, habilidades, valores y competencias que demanda el siglo XXI.
Recuperar la calidad de los aprendizajes, fortalecer la evaluación, consolidar la
participación de las familias y respaldar el trabajo docente serán elementos decisivos
para construir un sistema educativo más equitativo, pertinente y de excelencia.


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