Develan y bendicen estatua de José Luis
Sánchez del Río; nuevo santo mexicano

 

Por: José Luis Sánchez Rodríguez
Ciudad Hidalgo, Michoacán, a 18 de octubre del 2016.- En el Colegio Particular José Luis Sánchez del Río, de esta ciudad, en el cual se imparte educación de nivel preescolar y primaria se develó y bendijo una estatua del nuevo santo mexicano José Luis Sánchez del Río, originario de Sahuayo, Michoacán. Se contó con la presencia de alumnos, padres de familia, autoridades educativas y religiosas.
Con esta acción concluyeron las actividades que se realizaron con motivo de la canonización del niño mártir de quien el Colegio lleva su nombre, la celebración de canonización fue en la Basílica de San Pedro, en Roma, fue presidida por su Santidad el Papa Francisco, misma celebración fue transmitida en el auditorio del plantel ubicado en Santos Degollado esquina con Vidal Solís.
Cabe mencionar que en esta ciudad antes de la develación de la estatua se efectuó una misa de acción de gracias en la Parroquia de San José, la cual fue presidida por el Obispo Auxiliar Herculano Medina Garfias. También al concluir el acto de develación de la estatua se entonó el himno oficial del Colegio José Luis Sánchez del Río, el cual salió de un concurso previo realizado la semana pasada.
El domingo 16 de octubre el Papa Francisco canonizó a San José Sánchez del Río en el Vaticano junto a otros 6 santos. El niño mexicano mártir de la guerra cristera nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán. Al decretarse la suspensión del culto público, José tenía 13 años y 5 meses. Su hermano Miguel decidió tomar las armas para defender la causa de Cristo y de su Iglesia. José, viendo el valor de su hermano, pidió permiso a sus padres para alistarse como soldado; su madre trató de disuadirlo pero él le dijo: "Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión".
Su madre le dio permiso, pero le pidió que escribiera al jefe de los Cristeros de Michoacán para ver si lo admitía. José escribió al jefe cristero y la respuesta fue negativa. No se desanimó y volvió a insistir pidiéndole que lo admitiera, si no como soldado activo, sí como un asistente. En el campamento se ganó el cariño de sus compañeros que lo apodaron "Tarsicio". Su alegría endulzaba los momentos tristes de los cristeros y todos admiraban su gallardía y su valor. Por la noche dirigía el santo rosario y animaba a la tropa a defender su fe.
El 5 de febrero de 1928, tuvo lugar un combate, cerca de Cotija. El caballo del general cayó muerto de un balazo, José bajó de su montura con agilidad y le dijo: "Mi general, aquí está mi caballo, sálvese usted, aunque a mí me maten. Yo no hago falta y usted sí" y le entregó su caballo. En combate fue hecho prisionero y llevado ante el general callista quien le reprendió por combatir contra el Gobierno y, al ver su decisión y arrojo, le dijo: "Eres un valiente, muchacho. Vente con nosotros y te irá mejor que con esos cristeros". "¡Jamás, jamás! ¡Primero muerto! ¡Yo no quiero unirme con los enemigos de Cristo Rey! ¡Yo soy su enemigo! ¡Fusíleme!".
El general lo mandó encerrar en la cárcel de Cotija, en un calabozo oscuro y maloliente. José pidió tinta y papel y escribió una carta a su madre en la que le decía: "Cotija, 6 de febrero de 1928. Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que voy a morir, pero no importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte... haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre...".
El 10 de febrero de 1928, como a las 6 de la tarde, lo sacaron del templo y lo llevaron al cuartel de El Refugio. A las 11 de la noche llegó la hora suprema. Le desollaron los pies con un cuchillo, lo sacaron del mesón y lo hicieron caminar a golpes hasta el cementerio. Los soldados querían hacerlo apostatar a fuerza de crueldad, pero no lo lograron. Dios le dio fortaleza para caminar, gritando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe.
Ya en el panteón, preguntó cuál era su sepultura, y con un rasgo admirable de heroísmo, se puso de pie al borde de la propia fosa, para evitar a los verdugos el trabajo de transportar su cuerpo. Acto seguido, los esbirros se abalanzaron sobre él y comenzaron a apuñalarlo. A cada puñalada gritaba de nuevo: "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!".
Finalmente, cabe recordar que fue beatificado el 20 de noviembre de 2005, y el 21 de enero de 2016 el Papa Francisco firmó el decreto que aprobó el milagro atribuido a la intercesión del niño de 14 años. Se trata de la curación milagrosa de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé mexicana que tuvo meningitis, tuberculosis, convulsiones y que sufrió un infarto cerebral, para quien “humanamente ya no había esperanza de vida”, fue el milagro que llevó al Vaticano a declarar santo al niño cristero José Luis Sánchez del Río, mártir de la persecución religiosa que sufrió México en la segunda década del siglo XX.

 
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