Colegio Lumena festejó 50 años de vida
religiosa de Sor Angelina Córdova Rivera

 

Por: Marina Maya Álvarez
H. Zitácuaro, Mich., 4 de julio del 2016.- El pasado viernes 1 de julio se celebró en el patio del Colegio Lumena la fiesta vocacional a Sor Angelina Córdova Rivera, por su 50 Aniversario de Profesión Religiosa Salesiana “una cosa pido al señor, eso buscaré, habitar en la casa del señor todos los días de mi vida”.

Dios es amor, miró a Sor Angelina y quiso contar con ella y la llamó para una misión especial, sin duda alguna Dios nuestro padre tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros y el plan está trazado y nos toca a nosotros primero descubrir para luego trabajar para seguirlo.

Sor Angelina estuvo acompañada por sus hermanas de comunidad Sor Gabriela Murguía, Sor Ana María Martínez Sor Cecilia Sánchez, Sor Copelia Damián, María Félix Conde, Sor Guadalupe Gerardo, Sor Esther Martínez, Sor Natividad Espinosa y Sor Leticia Iveth Cruz.

Hace ya algún tiempo, en un poblado lleno de tradiciones y raíces, Fortino Córdoba y Catalina Rivera recibieron con gran alegría a la primera de sus doce hijos y por nombre la llamaron Angelina y desde entonces comenzó a manifestarse, un ángel había llegado a la familia, ser la primogénita la llevó a ser el ejemplo y bienestar de sus hermanos y todo esto la condujo a desarrollar cualidades que a futuro le serían de gran utilidad para cumplir su misión.

A los 17 años se despide de su familia y emprende un camino que aún sigue andando, entra al aspirantado para irse preparando para el sí definitivo y nuevamente el pueblecito ve nacer a Angelina pero como hija de María Auxiliadora un 24 de enero de 1966 en Coacalco y desde ese momento en Sor se convirtió, sencillez y humildad la han caracterizado.
En estos 50 años ha vivido feliz como religiosa Salesiana, con altos y bajos en la búsqueda de cumplir la voluntad del Señor, Él siempre ha estado a su lado y ha salido a su encuentro cuando lo ha buscado, son ya cincuenta años de aquel primer sí, cincuenta años de entrega incondicional, cincuenta años de ser mujer incansable y cincuenta años de sembrar.
Hoy puedo decir que es feliz, feliz y está muy contenta porque cree que ha sido su camino, el camino que tenía que seguir y en su vocación se ve realizada completamente y vale la pena vivir como religiosa Salesiana en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.
Doy gracias al Señor por estos 50 años, llenos de personas, acontecimientos, servicios y entrega, que me han permitido sentir la compañía y el apoyo de las hermanas y de otras muchas personas que me han impulsado a seguir “siempre adelante” y a confiar en el amor incondicional del Señor.

 

 
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