Emiliano Zapata; historia de una traición: Tony Martínez

 

10 de abril de 1919. En la hacienda de San Juan Chinameca, Emiliano Zapata recibe a quemarropa el fuego de la fusilería traicionera y cobarde de Jesús M. Guajardo. Zapata intenta sacar su pistola en los últimos momentos que le quedan de vida, trata de dar media vuelta pero el caballo arroja su cuerpo al suelo, siete tiros le causan la muerte casi instantánea, relató el diputado Tony Martínez.

“Consumado su pusilánime asesinato, el coronel carrancista Jesús Guajardo traslada a lomo de mula el cadáver a la ciudad de Cuautla, pero la realidad fue que un mes antes, Guajardo había sido sorprendido ebrio y escandalizando por el gobernador José G. Aguilar y el general Pablo González; cuando iba a ser castigado, el gobernador recibió de manos de un fotógrafo espía una carta de Zapata a Guajardo, en la que con motivo de este incidente lo invitaba a unirse a su causa, como muestras de adhesión y prueba suprema de su amistad, Guajardo había engañado, simulado e incluso regaló a Emiliano Zapata, un caballo alazán As de Oros, el mismo que montaría la tarde en que fue asesinado, comentó el legislador Norberto Martínez.

El Coordinador de los diputados de Michoacán, demando y reclamo las traiciones que hasta la fecha están vigentes: “Emiliano Zapata murió víctima de la más negra de todas las traiciones, pero murió gloriosamente, atravesado por las cobardes balas enemigas, nuestro inolvidable y heroico General en Jefe, don Emiliano Zapata, valoremos la grandiosa obra del más grande y desinteresado revolucionario mexicano”.

Zapata vive, la lucha sigue, surgirá de todos modos y consolará a los zapatistas sobrevivientes hasta que mueran, concluyó el diputado federal Tony Martínez.

 

 



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