HACER ES LA MEJOR MANERA DE DECIR

 

O más que hablar es ir a la acción

 

Muchas veces nos hemos encontrado con seres humanos que dicen mucho sobre lo que harán, a la vuelta del tiempo, las volvemos a encontrar culpando a las circunstancias o a otros seres humanos, porque no han realizado lo que han dicho.
O bien muchos soñadores que han dicho lo que van a hacer, y van persiguiendo uno de tantos sueños sin alcanzar ninguno todavía.
La frase de Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar; se le da la autoría a Juan Domingo Perón, esposo de Evita Perón, ambos en muchos momentos de sus vidas más que decir realizaban lo que soñaban hacer, y más que eso.
Evita Perón tiene entre sus anécdotas una muy en particular en la que se esmeró por iniciar y terminar el mejor hospital de su país; tenía mucho interés en hacer más que en decir. Y un día ella misma fue atendida ahí.
Hay muchos casos de soñadores que no dicen sus sueños, solo van trabajando en ellos, no es importante hablar de lo que están realizando, solo cuando es muy necesario. Lo importante es ir sumando con constancia los haceres para lograrlo.
Ya en la vida cotidiana trasladamos nos trasladamos a nuestro diario decir, pero no solo a los demás, sino iniciando por nosotros mismos. El cotidiano ejercicio de ordenar mentalmente las actividades del día, sin dejar de priorizar las que nos han de llevar a las metas y sueños particulares de cada uno.
Va de la mano con el hacer más que decir, de las actividades propias de nuestro oficio, profesión o empresa, en las que tenemos claro que quizás no sea tan rápido como deseamos pero que si es importante no dejar de ser constantes para lograrlos.
Cada uno de nosotros en nuestro diario vivir y hacer, mantenemos también cierta actitud de sinergia, esa que va sumando también otras voluntades y sinergias, en equipos que más que decir, se encuentran realizando actividades que sumadas, generan beneficios en los objetivos.
Mucho de lograr se encuentra en las bases de valores, actitudes y hábitos con los que nos fueron formando en nuestra niñez y adolescencia, y que en la parte que nos toca seguir construyendo nos lleva al logro de muchas de nuestras metas.
Sin los valores que nos han inculcado, así como nuestros hábitos que se gestaron en nuestra cultura y tradiciones de nuestras familias, y sumada a las actitudes que cada uno de nosotros hemos elegido como respuesta a las muchas actividades y circunstancias de nuestro entorno.
Es así como el hacer, se vuelva parte importantísima de los seres humanos que responden con acciones, y que claro hablan más que mil palabras.
No es el decir y vanagloriarse, lo que nos da credibilidad, sino lo que hacemos y hemos hecho, lo que sustenta ante nosotros y los demás el valor de nuestro ser, como emprendedores y realizadores, de actividades, metas y por qué no de esos sueños que parecían lejanos y quizás hasta imposibles.
Que todo se puede, de eso no cabe duda, de cuanto estemos dispuestos a cambiar para lograrlo eso es lo realmente importante.
Como ser un ser humano más eficiente, si iniciamos con la puntualidad, un valor y también un habito que se gestó desde nuestra familia, que le damos un valor sobre el tiempo de los demás y el nuestro. En donde no caben excusas, sencillamente es una acción que involucra a varios seres humanos en una sinergia, en donde el ser puntual nos llevara también decididamente a mostrarnos ante nosotros, con una calidad humana indiscutible.
Los que respetan y cumplen su palabra, ante ellos mismos, generan a su alrededor una ambiente de respeto y confianza. Incluso llegan a sumarse otros que atraídos por la sinergia o empatía, desean sumarse y aprender de quienes ya logran tener un control sobre si mismos orientado a lo positivo y al crecimiento humano.
Ese crecimiento que nos deja en cada acción y actividad, satisfacciones y nos llena de paz y armonía. Un crecimiento que además se enfoca a dar de lo que sabemos y a compartir de nuestro conocimiento, en un afán de construir para nosotros y los demás una sociedad y un entorno mejor.
Eso solo se logra con el valor y habito de la constancia, y con actitud propositiva para enfrentar todos los retos, sin dejar de tener la confianza de que se lograra lo deseado.
Cuando nos encontramos con seres humanos así, nos contagiamos de su energía, nos comparten sus vivencias e incluso ofrecen su saber y conocimiento, así como su experiencia para enriquecer tus vivencias, y se llevan de nosotros parecidos ingredientes.
Si los hechos hablan más que las palabras, y nosotros queremos ser seres humanos de hechos, entonces deberemos también ir de la mano con la congruencia, en donde no quepa ni una duda de que nuestra valía esta en lo que construimos nosotros mismos cada día, y de los otros seres humanos que se suman o con los que nos sumamos para lograrlo.

 

Las obras son amores. Frase anónima.

 



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